Los primeros intentos de renovación teatral fueron llevados a cabo, entre otros dramaturgos, por Jacinto Grau, que ensayó diversas vías, por Unamuno, con su teatro desnudo; y por Azorín, con su pretendido antirrealismo.
Sin embargo, el teatro español de las primeras décadas del siglo XX sólo alcanzó la cima con la obra de Ramón Mª. del Valle-Inclán y de Federico García Lorca. Ellos son los únicos que lograron una calidad indudable en la renovación teatral que muchos habían pretendido. Sus obras, además de influir decisivamente en el teatro español posterior, siguen representándose aún hoy, y cada vez más, en todo el mundo.
El teatro cómico
En las primeras décadas del siglo XX, predominan el género cómico que, con frecuencia, aparece acompañado de elementos "líricos" (música, canto y baile). La finalidad básica de este teatro, que logró un significativo éxito de taquilla, era el entretenimiento del público.
Géneros del teatro cómico:
- Obras con música:
- Revista
- Vodevil
- Obras sin música:
-Sainete
- Astracán
Tragedia grotesca
La decadencia del sainete hacia 1910 llevó a Carlos Arniches a adoptar dos formas nuevas: el sainete extenso y la tragedia grotesca.
La tragedia grotesca simultanea lo cómico y lo trágico, jugando con la comicidad externa y la profunda gravedad del contenido. Este tipo de obras encierra una voluntad de crítica, de denuncia de la realidad nacional, caracterizada por la ignorancia, el inmovilismo, la hipocresía, la crueldad y el vacío espiritual.
El teatro en verso
Como reacción al teatro realista naturalista triunfante, surgió el teatro en verso. Conectado en un principio con el modernismo y las tendencias europeas renovadoras, esta influencia pronto fue desplazada por la del teatro del Siglo de Oro. En su vertiente histórica, el teatro en verso rescató mitos nacionales.
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